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martes, 7 de junio de 2016

Haciéndonos los suecos... ¡con el cine sueco!

Lo nuestro con el cine es un amor con "happy ending": volvemos a vincularnos, esta vez con la inauguración del primer Festival de Cine Sueco en La Habana, del 7 al 12 de junio, en el cine 23 y 12.
Organizado por la Cinemateca de Cuba y la Embajada de  Suecia, el ciclo incluirá cinco filmes de ficción, dos documentales y el spot Esto es Suecia, que acompañará todas las funciones.
Elizabeth Eklund, embajadora de Suecia en Cuba, recordó al presentar la cita a leyendas del cine en su país, como Ingrid Bergman y Greta Garbo,  así como el realizador Ingmar Bergman.
Por cierto, uno de los documentales versará sobre una autora sueca que marcó a varias generaciones de niños en todo el mundo, incluidos los cubanos: Astrid, de Kristina Lindström, se pasea por la vida de Astrid Lindgren, la creadora de Pippi Mediaslargas, una de las 10 escritoras más leídas del mundo, con más de 150 millones de ejemplares vendidos.
Y como dirían los suecos... ¡Njuta, bon aptit!

lunes, 1 de febrero de 2016

De luto la alta cocina, murió Benoît Violier



El mundo de la gastronomía amaneció en shock con la muerte del chef franco-suizo Benoît Violier, quien hace apenas dos meses fue seleccionado el mejor chef del mundo. Tenía 44 años de edad, y aparentemente se suicidó. Qué dolor...
Más que regodearnos en su inesperada partida, lo mejor es  recordarlo como el gran artista de la cocina que fue. Un perfeccionista, junto a su esposa Brigitte dirigió el restaurant de l’Hôtel de Ville, premiado con tres estrellas de la guía Michelin, y encumbrado en La Liste, escalafón francés que abarcó mil restaurantes en 48 países.
Su menú incluía platos copmo “manitas de cerdo del Jura con trufas negras y glaseado con vino de Madeira,” y otras delicias exóticas, como una fantasía de mariscos de la bahía de Saint-Brieuc servido crudo en su concha con un delicado velouté.
No es, duele decirlo, el primer chef que se quita la vida, no pocas veces agobiado por la presión de un mundo que exige perfección, y en el cual los dioses de la culinaria puede ser barridos de un plumazo, por una mala reseña o una crítica despiadada.
Por ejemplo, en 2003 fue encontrado muerto en su hogar Bernard Loiseau, chef y dueño de Côte d’Or, un restaurante de Burgundy. Según allegados, no pudo lidiar con la posibilidad de perder una de sus tres estrellas Michelín tras unas críticas publicadas en la prestigiosa guía Gault & Millau.
Violier nació en La Rochelle, una ciudad de la costa oeste de Francia. Su ascenso fue astronómico, mejor dicho, gastronómico. Para el octogenario Paul Bocuse, uno de los chefs franceses más celebrados, Violier fue “un gran chef, un gran hombre y un talento gigantesco”. Marc Veyrat, otro peso pesado de la cocina gala, se declaró devastado por la trágica noticia. Nosotros también...